En memoria de Asunción Vázquez Díaz

23 abril 2014

Con estas líneas quiero rendir un pequeño homenaje a mi suegra (mi segunda madre), Asunción, más conocida en el pueblo como la jardinera de los Condes, fallecida hace unos días en Cabezón de la Sal y que se fue sin hacer ruido, tal como había vivido toda su vida, que no fue fácil ni mucho menos.
Nacida en Cabanzon de una familia humilde de 16 hijos, ella era la nº 15, de bien pequeña ya le toco cuidar de fincas y ganado. Casada muy joven y con tres hijas de muy corta edad tuvo que dejarlas al cuidado de familiares para permanecer 6 meses en Madrid junto a su marido operado de una grave dolencia y además trabajar para sobrevivir. Cuando parecía que las cosas iban mejorando poco a poco, perdió a su marido a causa de un grave error médico, quedando viuda con 44 años y un hijo de corta edad y cuando este ya empezaba a salir adelante y poder ayudar un poco también lo pierde con 27 años a causa de otro error médico, este de mayor gravedad. Todas estas adversidades hubieran tumbado a cualquiera, pero ella se mantuvo siempre firme y fuerte, pendiente de hijas, nietos, biznietos y de sus “amos” como ella llamaba a los Condes de San Diego, para los que estuvo trabajando 57 años. Me gustaría extenderme mucho más, pero para eso tendría que escribir un libro, así que una reflexión final para toda su familia y amigos: Aunque ahora duela mucho perderla quedémonos con lo positivo, se fue como quería, en su casa, sin ningún sufrimiento y sin molestar a nadie. Desde aquí el abrazo que nunca le di en vida, ninguno de los dos éramos muy efusivos.

Joaquín González Díaz

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Fernando Gonzalez dijo...

Si tuviera que resumir la vida de mi abuela de alguna manera lo haria comparandola con los samurais del japón medieval, "giri" significa "Obligación", su dedicación a su trabajo por encima de su propio bienestar e incluso de su familia, luchadora infatigable hasta el final, pero no obstante entrañable y preocupada por los suyos en cualquier momento y lugar.

En los ultimos años a veces la hacía una visita por sorpresa, ella acostumbrada a la soledad de su caserón durante tantos años, refunfuñaba increpandome que no la hubiera avisado, pero su cara se iluminaba de alegría y disfrutabamos una tarde de tertulia.
Asi me gusta recordarla, despeinada, sentada en su sofa, el mismo donde recibió plácidamente su destino, y contandome historias de su juventud que tan bien recordaba.
Güelita te echamos de menos, pero nos reconforta saber que te fuiste tan dulcemente.
Un fuerte abrazo.


Fernando González Herrán

Asun Valencia dijo...

Yo no habría podido escribir mejores palabras sobre ella.....

Tío Joaquín, padrino, con tus palabras honras el gran cariño que sentías por ella.

Yo no supe ver, cuan contenta se ponía cuando la visitaba o llamaba...
He tenido que leer las palabras de mi primo Fernando para descubrir a mi abuela...

Gracias primo !!!!!!!

Perdóname si no supe entenderte, güelita, pero siempre te tenía en mi pensamiento y corazón...
Ahora, ya estas con tus dos grandes hombres disfrutando para toda la eternidad.....
Siempre estaréis con nosotros......

Consuelo Herran Vazquez dijo...

Mami:
Te fuiste sin decir nada, tranquila, como tu querías.

No pude decirte todo lo que quería, pero como se que me escuchas te lo digo ahora:
Como hija fuiste obediente, como hermana atenta, como esposa abnegada, como madre sacrificada como abuela y bisabuela..........que puedo decir que no haya dicho ya.

Te quiero mami y siempre estaras en mi pensamiento y corazón.


Tu hija
Consuelo Herran Vazquez

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