Ramiro González García, 'el Chaval de Casar', nació en Casar de Periedo (Cantabria) el día 12 de diciembre de 1930 y es uno de los jugadores más carismáticos de la región, porque Ramiro es fundamentalmente un hombre bueno, honesto y caballero deportista, amigo de sus amigos, siempre generoso con sus rivales en el corro, humilde en el triunfo y respetuoso con el perdedor.
Ramiro González es uno de los jugadores con más potencia de cuantos han pisado las boleras. Tiraba bolas de dos kilos y medio con un diámetro de 180 milímetros. Fue campeón regional a los 18 años y nacional a los 19. Ganó el concurso de 'San Isidro', en Madrid, en 6 ocasiones: 1953, 1954, 1956, 1960, 1961 y 1963 y jugó 19 veces el concurso de 'San Lorenzo' en la bolera de Casar de Periedo que, desde el año 1950, lleva su nombre.
Ramiro está en posesión de la Medalla de Plata al Mérito Deportivo, otorgada por el Consejo Superior de Deportes, y de la Medalla al Mérito del Deporte Cántabro, y tiene insignias de oro de las federaciones Española y Cántabra, de las peñas bolísticas Construcciones Rotella, Peñacastillo y Casar de Periedo y del Ayuntamiento de Cabezón de la Sal. El año 1998 la Asociación de Periodistas Deportivos de Cantabria le distinguió con el Premio Bolístico. Como caso anecdótico y singular, hay que señalar que en su debut en un campeonato de España en Torrelavega, Rogelio González, 'Zurdo de Bielva', el viejo campeón de Bielva, le ganó en la final tras lograr 13 emboques en el campeonato.
Ramiro González es un jugador mítico y sus características le hacen interlocutor más que válido para poder opinar con conocimiento sobre la polémica en que en estos momentos se encuentra 'liado' el juego de bolos.
-¿Qué habría que hacer para recuperar la normalidad en el desarrollo del juego de bolos, ahora complicada por el 'divorcio' entre la Federación Española de Bolos y la Cántabra?
-En este momento nadie gana con el pleito y es imprescindible recuperar el consenso sin que nadie pierda su orgullo. Es menester dejar el orgullo y poner sobre la mesa el peso del diálogo constructivo. Es menester hacer un esfuerzo porque ya tenemos ejemplos suficientes en España para alcanzar acuerdos.
-¿Será posible ese acuerdo entre posturas tan encontradas?
-Sinceramente creo que es posible y además obligado. La historia la hacemos todos y la obligación es de todos.
-¿Se quedará algo en el camino?
-En todas las 'guerras' hay 'muertos' y necesitamos que no se registren ni siquiera heridos leves y además de la irresponsabilidad de potenciar los problemas, se está poniendo en peligro la Copa de S. M. el Rey, y esto es muy serio.
-¿Qué es lo que ha variado desde que tú jugabas a los tiempos actuales?
-Sólo en el apartado técnico. El estado de las boleras y de los bolos, que ahora están más preparados, como todo en la vida. Los bolos son más uniformes y de pesos similares lo que aporta un mayor equilibrio al juego y por otra parte las boleras están muy bien cuidadas... posiblemente la peor bolera de hoy sea tan buena como la mejor de antes.
-¿Una bolera para jugar a gusto?
-La portátil que se pone en el Palacio de los Deportes de Santander. Si fuera fija, sería el colmo de la felicidad para el jugador. Ahí se disfruta del juego sin ninguna interferencia.
-En tu larga carrera deportiva, ¿cuál es el triunfo que se satisfizo más?
-Mi primer Campeonato de España. Es una sensación difícil de explicar. Lo máximo. Los siguientes títulos se disfrutan, pero son otra cosa. El primero es increíble.
-Ganaste a los 18 años y a los 25 ya lo tenías todo, después no hubo más. ¿Por qué?
-Efectivamente, pero había que ganar para vivir y sacrificar muchas cosas. El trabajo me cortó las posibilidades deportivas.
-¿Cuál fue la mayor satisfacción que te proporcionó este juego?
-Conocer a muchos amigos y compañeros y conocer a mi mujer, Teresa, con quien tuve tres hijos.
-¿Méritos de la 'partidona' con los cuatro grandes en la misma formación?
-Sí, fue importante, porque jugar con Lolo Escalante, Salas y Modesto es algo estupendo, pero la verdad es que a la serie de triunfos, con ser muchos e importantes, yo no le concedo tanto mérito, porque estábamos juntos los mejores y no había más grupos que pudieran con nosotros. Actualmente hay más competencia entre los equipos.
-Tú cambiaste el juego y forzaste la subida en los 'números' en los registros medios.
-Quizás sea así; subieron las notas medias, pero ahora se está subiendo otro escalón en ese sentido. Sólo hace falta hacer un repaso a las cifras actuales. Los récords no cesan de caer y el número de concursos y competiciones aumenta cada temporada: recuerda cuando sólo se jugaban ocho o diez concursos al año.
-¿Que significa para ti que la bolera de tu pueblo lleve tu nombre?
-Mucha alegría y gran satisfacción y que me hace estar muy agradecido a los vecinos que lo decidieron.
-¿Cómo está el panorama desde el punto de vista de la figuras?
-Hoy hay algo más de media docena de 'estrellas' increíbles, casi imposible de superar, y tras ellos hay un importante número de buenos jugadores, cada vez más.
-¿Y el futuro?
-Más que espléndido: Pinta, Cagigas, Pascua, Víctor... pueden llegar a ser figuras.
-¿Bola gorda o bola chica?
-Siempre bola con la que se pueda jugar. A la bolera hay que ir a jugar y no a sufrir. La bola gorda tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
-¿Tu opinión sobre las escuelas de bolos?
-La mejor. Tanto las escuelas de bolos como el Aula Madera de Ser cumplen una labor inconmensurable. Se verá en un futuro próximo.
-Pero antes no había escuelas y se jugaba a los bolos...
-Efectivamente, pero sin los conocimientos del juego que ahora ponen de manifiesto los niños de las escuelas, que saben 'pisar' el corro y conocen las bases técnicas y los comportamientos éticos y deportivos.
-¿Tu resumen de la temporada 2009?
-Nada inesperado ni anormal. Los mejores jugadores han estado arriba sin padecer demasiados problemas.




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