El Juzgado de lo Penal número 2 de Santander ha condenado a catorce
meses de prisión a un joven por una "brutal" agresión de la que fue
víctima un profesor de un instituto de Cabezón de la Sal que fue
derribado por la espalda y pateado en la cara por el acusado.
En
una sentencia conocida hoy, el titular del Juzgado censura la
"brutalidad" del joven contra el profesor al que, según dice, agredió
"con descarada y patente alevosía", y "de forma vil, artera y cobarde".
Según
se explica en la sentencia, los hechos ocurrieron en abril del año 2010
en unas pistas deportivas de la localidad. El acusado, que tenía
entonces 19 años, se encontraba en el lugar junto con otros chavales,
mientras que el profesor pasaba por allí de camino al instituto.
Como
le pareció oír insultos dirigidos a él, el profesor se volvió hacia el
grupo de jóvenes, entre los que había algunos alumnos del centro.
Los
chicos siguieron entonces faltándole al respeto y decidió llamar a la
Guardia Civil. Pero mientras intentaba contactar con el cuartel, de
espaldas a los jóvenes, el acusado le agarró de una pierna y tiró con
fuerza haciendo que cayera al suelo.
En ese momento, el procesado,
que responde a las iniciales J.R.S., comenzó a propinarle patadas en la
cabeza y otras partes del cuerpo, una agresión a la que se sumaron
después sus amigos y que cesó cuando intervino una vecina y los jóvenes
salieron huyendo.
Como consecuencia de la agresión, el profesor
sufrió diversas contusiones, un traumatismo craneal y una herida en una
oreja en la que tuvo que recibir ocho puntos.
El hombre estuvo
casi cinco meses de baja y le han quedado como secuelas una pérdida de
capacidad auditiva, un trastorno por estrés postraumático y varias
cicatrices.
El magistrado titular del Juzgado de lo Penal número
2, José Hoya, señala en la sentencia que el propio agresor reconoció en
su declaración la "cobarde agresión" por la espalda y la intentó
justificar alegando que el profesor había dado un empujón a su hermano.
El
juez rechaza tal argumento exculpatorio porque, de aceptarlo, cree que
se alteraría "cualquier escala de valores medianamente lógica en un
estado civilizado". Además, no acepta que se hable de legítima defensa
cuando ni el acusado ni el resto de jóvenes que se sumaron a la agresión
tuvieron "la más mínima lesión".
Censura además duramente la cobardía con la que actuó el joven.
"En
un arranque de valor, por la espalda, (el acusado) ataca y propicia el
derribo del profesor, para finalmente, en un dechado de valor del que al
parecer se siente orgulloso, y cuando ya se encontraba vencido e
indefenso en el suelo, patearle la cara hasta provocarle unas lesiones
que son prueba evidente de la brutalidad del acusado hacia la víctima",
agrega la sentencia.
Con estos argumentos, el magistrado condena
al joven a catorce meses de prisión por un delito de lesiones y a
indemnizar con 13.500 euros al profesor por las lesiones y las secuelas.




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